Nuestro
Programa de Investigación adopta una postura filosófica
dialéctica, es decir, se expresa en un realismo que busca develar
la causalidad profunda de las relaciones sociales. Supera, por lo tanto,
la ingenuidad del empirismo y al mismo tiempo se opone a quienes niegan,
posmodernamente, la necesidad de la ciencia. Una ciencia realista y dialéctica
concede a la evolución material de la sociedad un rol determinante
en la explicación de su devenir y concibe los fenómenos
superestructurales en relación a los intereses sociales y materiales
sobre los que se apoya.
• El estudio de la sociedad
• Según
una concepción dialéctica, la historia se mueve en espiral
ascendente. No se trata de una afirmación metafísica sino
de la descripción más general de la realidad. Y tiene una
explicación: en tanto el movimiento de la realidad no es caótico
sino que sigue una legalidad, la historia, como toda la materia, se mueve
siguiendo un patrón determinado. Se mueve porque es contradictoria.
El patrón no hace más que desplegar esa contradicción
en el tiempo. Pero el propio crecimiento (cambio en cantidad) según
ese patrón, produce transformaciones (saltos en calidad). Esos
saltos de calidad pueden darse dentro del patrón, de modo tal que
toda la materia continúa moviéndose de la misma manera pero
a una escala superior, o implicando una transformación completa
del patrón mismo e inaugurando una nueva legalidad. Por eso es
que el movimiento de la materia asume la forma de una espiral: mientras
la legalidad se mantenga, ella producirá crecimiento cuantitativo
-la curva tenderá a ascender- y cualitativo - la curva tenderá
a retorcerse sobre sí para relanzarse ahora a un nivel más
elevado-.
• La
historia humana, como toda la materia, no escapa a esta ley general del
movimiento. Es por esto que la historia presente resume la historia pasada,
lo que implica que la historia pasada contiene como una de sus potencialidades
la historia presente.
• Si
tomáramos esa línea que se curva y retuerce sobre sí,
con la que graficamos el movimiento de la realidad, y por ende, la historia
humana, y cortáramos una sección, observaríamos como
en una fotografía un momento determinado de ese devenir. Dicho
momento mostraría el conjunto de relaciones que la constituyen,
relaciones que una vez ordenadas nos permitirían distinguir un
determinado nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, un no menos
determinado grado de despliegue de las relaciones de producción,
y el universo de las superestructuras que les corresponde. Notaríamos
también que siempre existe un cierto grado de defasaje, de no correspondencia
entre los diferentes niveles, lo que hace que cada uno tenga, por decirlo
así, su propia historia hasta cierto punto independiente. Veríamos,
además, que las determinaciones suben y bajan a todo lo largo del
edificio, pero que las que ascienden son más poderosas que las
que descienden. Incluso, podríamos percibir que todo el conjunto
puede desglosarse en conjuntos menores interconectados. Si ese corte lo
hiciéramos a la altura de la historia humana que corresponde al
capitalismo, veríamos al capitalismo mundial fragmentado en capitales
nacionales. Si acercáramos aún más la lupa, encontraríamos
entre todos ellos uno en particular, el capitalismo argentino.
• Observar
y reconstruir el movimiento de la sociedad argentina como parte de ese
movimiento de conjunto del capitalismo mundial y de la realidad material
en general, es la tarea del CEICS.
• Una hipótesis exploratoria
• Un
programa de investigación científica de la realidad debe
desenvolverse como una actividad consciente. Por empezar, no puede confundirse
una actividad espontánea y sin coordinación con un programa,
es decir, un sistema de problemas a investigar. En segundo lugar, investigar
no equivale a opinar. Ni siquiera una reseña es opinión
en sentido estricto: la crítica especializada presupone la investigación,
es decir el conocimiento profundo y de primera mano de la realidad. No
critica el que quiere criticar, sino el que tiene un alto grado de conocimientos.
Sólo puede hacerlo desenvolviendo una sistemática y permanente
actividad científica.
• Un
programa de investigación de estas características exige
una sólida mirada sobre el presente. Resulta paradójica
ésta necesidad, en la medida en que el presente también
debe ser explicado por el programa. Pero es que no hay forma de saber
qué preguntarle a la sociedad argentina si esas preguntas no parten
de la realidad concreta. Y la realidad no pregunta si no es a través
de algún grado de conocimiento elaborado, por mínimo que
sea. De modo que para todo programa de investigación es un deber
partir de la realidad inmediata al mismo tiempo que explicarla. Sólo
que a ese “al mismo tiempo” hay que entenderlo como un enorme
rodeo a través de la investigación científica que
confirmará o no esa mirada originaria que, hasta tener a la vista
los resultados, permanecerá siempre como hipótesis exploratoria.
Dicha hipótesis exploratoria es la siguiente:
• Los
problemas actuales de la Argentina son los problemas del capitalismo argentino;
• Los
problemas del capitalismo argentino son los problemas del capitalismo
como realidad mundial;
• Los
problemas del capitalismo como realidad mundial son los derivados de su
propio desarrollo, de su profundización y no de su estancamiento
o retroceso, es decir, del desarrollo de las fuerzas productivas;
• Es
la profundización del régimen de gran industria lo que caracteriza
a la evolución actual del capitalismo mundial;
• La
profundización del régimen de gran industria conlleva la
reestructuración de ramas y la relocalización de la producción;
• El
aumento de la tasa de explotación y la desocupación son
consecuencia de la concentración y centralización del capital
y la reestructuración de las ramas de la producción;
• La
proletarización y pauperización de fracciones y capas enteras
de pequeña y mediana burguesía es un correlato necesario
del mismo proceso;
• La
reestructuración del conjunto de la estructura social lleva necesariamente
a la polarización de la estructura de clases, al aumento del peso
numérico del proletariado (nutrido por la proletarización
de la pequeña burguesía) y a la disminución del peso
numérico de la burguesía;
• Esta
transformación social arrastra la de la superestructura política,
cultural e ideológica;
• Está
en marcha, en conclusión, una tendencia al cambio general de estructuras
de la sociedad argentina, cambio cuyo alcance no puede definirse con toda
precisión todavía, aunque se imagina sustantivo a mediano
plazo.
• El
programa de investigación del CEICS
• Un
programa de investigación científica es siempre un proyecto
de intervención sobre la realidad. Dicha intervención busca
producir conocimiento para incidir a partir de él sobre esa misma
realidad. Un programa de investigación nace, entonces, a partir
de la necesidad de resolver un problema de vasto alcance planteado por
la realidad. Se constituye a partir de una pregunta general que genera
y ordena otras preguntas, o sea, que da pie a la formación de un
sistema de problemas. Ese problema se enfrenta a partir de una hipótesis
exploratoria que orienta la investigación al generar, a su vez,
nuevas hipótesis secundarias. Al mismo tiempo, el programa debe
demarcarse de otros a fin de mostrar su utilidad y necesidad. Procede,
por lo tanto, a la crítica del conocimiento existente a fin de
extraer los elementos recuperables a sus fines. En tanto que proyecto
de vasto alcance, el programa obliga al trabajo en equipos, a la división
del trabajo y a la distribución entre sus miembros de la tarea.
Es, por sobre todas las cosas, una experiencia colectiva.
• La
pregunta que genera y ordena preguntas, en modo tentativo, puede ser fomulada
así: ¿cuáles son los procesos que han constituído
la realidad argentina contemporánea? La pregunta lleva a elegir
una serie de temas y problemas: a. el desarrollo del capitalismo; b. las
clases sociales; c. los partidos políticos; e. la vida cultural;
d. los procesos de lucha. Sin embargo, todo ello resulta abstracto, en
tanto algo así puede decirse de cualquier historia nacional. Lo
que es correcto, puesto que toda historia nacional es historia capitalista.
Pero también es incorrecto,en tanto, cada historia capitalista
nacional es particular. Hay que precisar, “nacionalizar” ese
programa sin perder de vista la totalidad del movimiento. Veamos uno por
uno.
• El desarrollo del capitalismo en Argentina
• Entender
los procesos históricos que construyeron este presente presupone
un conocimiento científico de las relaciones de fuerzas materiales
que cimentan la vida social. Pero esa relación de fuerzas materiales
no es más que la expresión de un grado de desarrollo de
la acumulación del capital y de las peculiaridades que ella asume
en la Argentina. Se trata, entonces, de reconstruir el conjunto del proceso
de acumulación del capital en Argentina. Para eso, el estudio de
los procesos de trabajo se presenta como un ángulo de entrada particularmente
importante, en tanto permite observar la explotación (y por ende,
la acumulación) allí donde ella se realiza, es decir, en
la fábrica. Construir una historia de los procesos de trabajo es,
entonces, el punto de partida del análisis. Desglosar rama por
rama y establecer las etapas de desarrollo de la explotación del
trabajo por el capital, los momentos de génesis, expansión
y agotamiento de las sucesivas figuras de dicha explotación (cooperación
simple, manufactura, gran industria), constituye la investigación
“basica”, desgajada de toda “aplicación inmediata”.
Es sobre esa base que puede darse cabida al estudio de otros momentos
del proceso de acumulación, tales como la concentración
y centralización del capital y la medición de tasas de explotación,
ganancia o composición orgánica, las vías por las
cuales, a su vez, observar las causas del movimiento de la estructura
económica. De aquí al análisis de la crisis hay un
paso relativamente menor.
• Pero
la investigación se quedaría en la mitad si no atendiera
a las especificidades que necesariamente tiene el desarrollo capitalista
en cada lugar en que se produce. En el caso argentino, hay dos elementos
a considerar: la competencia externa y la centralidad de la producción
agropecuaria pampeana. En torno al primer elemento se ordenan las temáticas
del imperialismo, las luchas intraburguesas y la intervención estatal
en la economía. En torno al segundo, ocupa un lugar clave la temática
de la renta. El estudio de los intercambios internacionales completa la
perspectiva devenida del análisis de las figuras de la explotación,
la concentración y centralización y la evolución
del índice de composición orgánica y las tasas de
explotación y ganancias. Este conjunto es el que constituye el
marco de explicación de las luchas intraburguesas y de las políticas
económicas. Pero aún este conjunto no se comprende claramente
si no se presta atención a la evolución y las características
de las ramas rectoras de la economía, es decir, de aquellas que
constituyen el corazón de la acumulación en el conjunto
del capital local. De allí que el análisis de producción
agropecuaria pampeana y, por ende, de las diversas modalidades de la renta
(absoluta y diferencial) se convierten en la llave que abre la puerta
a la explicación de la dinámica diferencial del capitalismo
en Argentina. Aquí entonces, la pregunta es: ¿hemos llegado
al final del recorrido de esta formación social, la presente crisis
expresa su agotamiento definitivo o más bien queda un largo trecho
a recorrer aún en su interior?
• Las
clases sociales
• Estudiar
las clases sociales en la Argentina implica estudiar la génesis
de su burguesía, sus transformaciones y su agotamiento, al mismo
tiempo que la génesis, las transformaciones y la disolución
del proletariado como clase. Implica también observar, en el proceso
de polarización que produce el desarrollo capitalista, la evolución
de la pequeña burguesía como momento de pasaje de dicha
polarización. En torno a la clase dominante existe un considerable
debate, no zanjado en parte porque no existe una investigación
sistemática de la evolución de largo plazo de la burguesía
argentina. En general, los estudios se focalizan en un momento del desarrollo
de la clase para, a partir de allí, transformar las peculiaridades
circunstanciales en determinaciones genéticas. La construcción
de una historia de la burguesía en Argentina está todavía
pendiente. Algo similar ocurre con el proletariado. Peor aún, la
pequeña burguesía ha sido convocada para resolver varios
problemas historiográficos, desde el radicalismo hasta el Argentinazo
y, sin embargo, no ha merecido ningún estudio serio más
allá de largas peroratas sobre la “clase media”. El
estudio de los procesos de trabajo y de la concentración y centralización
del capital según rama, abre el camino para el conocimiento científico
de las clases sociales. Esas clases sociales se expresan, primariamente,
en el plano corporativo. Por ende, resulta imposible no incorporar a su
estudio, a las corporaciones que dichas clases se han dado en el curso
de su constitución como clases.
• Entonces,
reconstruir la historia de las clases en la Argentina implica seguir el
surgimiento de la burguesía terrateniente bajo el Virreynato, verla
proyectarse en la Revolución de Mayo, transformarse en clase dominante
con Rosas, en clase nacional con Roca, reconstituirse entre el agotamiento
del imperialismo inglés y la emergencia del norteamericano, y disolverse
como tal clase dominante nacional en el proceso que culmina en nuestros
días. Reconstruir la historia del proletariado es estudiar su génesis
en las vaquerías, su constitución como clase como resultado
de la oleada inmigratoria de comienzos del siglo XX, su transformación
en clase nacional bajo el peronismo, su fracaso en convertirse en clase
dominante en los '70 y las consecuencias de ese fracaso en la situación
actual de la clase, así como las potencialidades que ella abre.
Significa seguir la evolución de la pequeña burguesía,
desde su momento fundacional como base de masas de las luchas intraburguesas
en el proceso que va de la revolución del '90 hasta el triunfo
del radicalismo, su transformación en base de masas de la alianza
antiperonista, la crisis que la atravezó en los '60 y '70, hasta
su incorporación actual al campo de lucha del proletariado. Aquí
la pregunta a responder es: ¿han llegado las clases al momento
culminante de su evolución histórica posible en la Argentina
, es decir, la burguesía al punto de su disolución como
clase dominante y el proletariado a la condición de transformarse
en caudillo nacional?
• Los partidos políticos
• Sin
embargo, ninguna de estas historias estaría completa sin observar
los alineamientos políticos que las clases van conformando, es
decir, la expresión de las relaciones de fuerzas materiales como
fuerzas sociales organizadas. Es decir, es necesario prolongar el análisis
hacia la construcción de una historia de los partidos políticos.
Pero una historia de tales partidos es indisociable de una historia del
Estado y sus instituciones y, por ende, de la constitución y desarrollo
de la democracia burguesa, es decir, los elementos más “materiales”
de las superestructuras. No es posible entender las transformaciones actuales
de la Argentina si no se comprenden las razones de la disolución
de los viejos partidos de masas.
• Entender
este proceso actual requiere recuperar el sustrato material sobre el cual
se yerguen las superestructuras que entran en crisis. En concreto, implica
estudiar las bases sociales cambiantes del radicalismo y del peronismo,
pero también la evolución de la izquierda y sus avatares,
desde la calidad de fuerza de masas antes del '45 hasta su marginación
durante los veinte años siguientes, el renovado protagonismo de
los '70 y su recomposición y crisis posterior. El estudio de los
partidos es también el estudio de los programas, métodos
de construcción y obstáculos que enfrentaron, la medida
en que expresaron o no intereses reales o imaginarios. Aquí, la
pregunta a responder sería: ¿están los partidos políticos
que intentan expresar los intereses de las diferentes clases a la altura
de la tarea que les corresponde hoy, es decir, están los partidos
burgueses en condiciones históricas de relanzar el dominio burgués
y los partidos de izquierda de constituir el partido de la revolución?
• La vida cultural
• Por
tal entendemos todo lo que atañe a la hegemonía en sus aspectos
ideológicos, es decir, consensuales. El estudio de la vida cultural
no es más que el análisis de los mecanismos por los cuales
las ideas de la clase dominante se transforman en las ideas dominantes.
Es también el estudio de las razones por las cuales dichas ideas
dominantes entran en crisis y se derrumban, para ser reemplazadas por
otras del mismo tenor o no. El estudio de las ideologías y las
formas que asumen las respectivas conciencias de las clases que componen
la sociedad argentina es el centro de atención del análisis
“cultural”. Se trata, entonces, del análisis de los
elementos más “simbólicos” de la superestructura.
Los estudios “culturales” en la Argentina (y en general) tienden
a descontextualizar este problema de la formación, desarrollo y
crisis de las superestructuras, de modo que todo está por hacer
en este punto.
• Estudiar
las superestructuras ideológicas en la Argentina obliga a examinar
la historia del liberalismo, de su despliegue, su cenit y su agotamiento,
la forma en que tiñó todas las otras formas ideológicas
y las obligó a someterse a sus dictados. Significa también
preguntarse por la peculiar fuerza del reformismo en la sociedad argentina
y, por ende, por la debilidad de las ideologías más conservadoras
o más revolucionarias. Significa estudiar la emergencia, al calor
de la lucha de clases, de polos ideológicos enfrentados que representan
alternativas antagónicas de resolución de la lucha de clases.
En este punto, la pregunta es: ¿cuáles son los obstáculos
ideológicos que debe enfrentar la construcción del partido
revolucionario y, por ende, cuáles son las ventajas ideológicas
de la burguesía argentina?
• Los procesos de lucha
• El
estudio de la lucha de clases, es decir, de cómo estallan las contradicciones
incubadas en el seno de la economía y transmitidas a todo lo largo
de la estructura social, proceso en el que cada nivel termina agregando
las suyas propias, requiere algo más que el análisis aislado
de hechos. Requiere la reconstrucción de los diferentes momentos
por los que atraviesa la lucha de clases, desde que comienzan como expresiones
larvadas hasta que estallan en forma abierta en grandes combates de clase.
La reconstrucción de dichos procesos permite observar el devenir
del conjunto de la estructura hecha vida latente, es decir, confrontación,
movimiento. El recorrido de la lucha de clases no es más que el
camino hacia la revolución, de modo que su estudio no consiste
en otra cosa que iluminar las diferentes fases de ese proceso, hacerlo
consciente y, por ende, pasible de ser conducido por la clase llamada
a protagonizarlo.
• ¿Qué
momentos constituyen el proceso de lucha que construye esta formación
social y procede luego a cuestionar para, finalmente, destruirla? Es decir,
¿a qué procesos de lucha hay que prestar atención?
Indudablemente, la Revolución de Mayo, Caseros, el '90 y el golpe
del '30 constituyen hitos de la lucha burguesa. La Semana Trágica
, el 17 de octubre, el Cordobazo y el Argentinazo lo son de la lucha obrera.
Es posible desglosar estos momentos en sus instancias menores y así
multiplicar los enfrentamientos que deben ser estudiados. Pero ninguna
sucesión de estudios puntuales otorgará sentido a la materia
histórica si la fotografía no es recompuesta como película,
es decir, el hecho como proceso. La pregunta es: ¿en dónde
está la lucha de clases hoy, en el momento de reconstrucción
de una estructura o en el momento de su destrucción? |