Dossier: ¿Adiós a la Argentina? Nacimiento y descomposición de un sistema social

Introducción

 

La presentación de este conjunto de trabajos tiene por objetivo examinar la naturaleza y la perspectiva histórica que porta esa experiencia social que denominamos Argentina. La pregunta del título supone la hipótesis de que no hay organización social cuya potencia no sea contradictoria. En otros términos: que todo desarrollo carga consigo los gérmenes de su propia eliminación. Las cosas mueren porque, precisamente, se desenvuelven. El estudio de la historia permite observar la desaparición de civilizaciones enteras. La Argentina, creemos, no debería ser la excepción. Sin embargo, ningún sistema social transmuta hasta no haber agotado todas sus posibilidades. La pregunta es, justamente, si la forma en que vivimos ya las consumió. A su vez, esa transformación no necesariamente debe dejarse librada al azar sino que puede, y debería, dirigirse. Los textos aquí presentados analizan el factor conciente en la transformación: la revolución social.
La Argentina es, antes que nada, un conjunto estructurado de relaciones sociales. Preguntar por el destino de una sociedad es preguntarse por la vitalidad de las relaciones que le dieron origen y la sostienen. En caso de considerarse que éstas estén rompiéndose, debe identificarse cuáles son las nuevas que se están construyendo. Reunimos aquí diferentes respuestas a los problemas planteados. Nos adelantamos a la obvia objeción: se pretende abordar un período demasiado extenso. De 1776 hasta el 2005 hay más de 200 años. La respuesta es que intentamos desentrañar la naturaleza de un sistema social, y esa naturaleza sólo puede verse a través de su despliegue mismo. Un buen recorte no es aquel que logra acotarse temporalmente sino el que responde a una misma pregunta.
El dossier se abre con la discusión acerca de la génesis de la organización social en que vivimos: ¿qué relaciones sociales se gestaron? ¿Cuándo puede periodizarse su aparición?La historiografía burguesa identifica su ruptura y transformación con un proceso pacífico, gradual e inconciente. En su artículo, Eduardo Azcuy Ameghino afirma el carácter revolucionario y conciente de dicha transformación y permite desenmascarar la defensa del régimen actual que se esconde detrás de las explicaciones oficiales. A su vez, Fabián Harari realiza una reseña crítica del estudio de Azcuy, enfatizando las relaciones de clase y realizando un balance crítico acerca de la herencia de los revolucionarios burgueses. Por su parte Cecilia García, en un documentado trabajo, identifica las relaciones sociales vigentes bajo el régimen colonial. Relaciones que debieron ser destruidas por quienes construyeron las actuales. El estudio de las actividades económicas de un aguerrido defensor del sistema colonial, Diego de Agüero, le permite a la autora penetrar en los intereses de clase que sustentan la defensa de la Corona.
Esas relaciones sociales, construidas a sangre y fuego, parecen hoy haber entrado en crisis. Su destrucción encuentra un momento particular a partir del 2001. Matías Artese y Nicolás Villanova analizan los enfrentamientos políticos que preceden al levantamiento del 19 y 20 de diciembre. En el primer caso, se analizan los combates del movimiento piquetero en Corrientes, a días de asumir el gobierno de la Alianza. El estudio se centra en la acción ideológica de la clase dominante a través de las declaraciones oficiales y de los medios de comunicación. El segundo indaga sobre la formación de una alianza entre la pequeña-burguesía y la fracción más dinámica del proletariado, el movimiento piquetero, alianza que va a protagonizar la insurrección denominada Argentinazo.
Por último, el intento de explicar el desarrollo, la crisis y las perspectivas de las bases materiales de la experiencia nacional: la naturaleza del capitalismo en Argentina. Juan Iñigo Carrera y Eduardo Sartelli examinan el desenvolvimiento de la economía, desde principios del siglo XX hasta la crisis actual, las alianzas políticas resultantes y las tareas que debería darse la clase obrera. El primero desarrolla en su artículo las especificidades que caracterizan la acumulación de capital en la Argentina: donde esa acumulación no redunda en el desarrollo de las fuerzas productivas, debido al uso de capitales industriales obsoletos, protegidos por la renta agraria. Eduardo Sartelli, por su parte, pone el acento en el tamaño de la economía y en su carácter agrario. Pero señala, a su vez, que hacia la década del ’60 se conforma una alianza entre la burguesía agraria y los capitales industriales más concentrados. Los análisis coinciden en caracterizar la crisis económica local como un epifenómeno de la crisis mundial. Ambos autores sostienen la fragilidad de la recuperación kirchnerista, la inviabilidad de la Argentina como espacio de acumulación y la necesidad de una trasnformación social que deberá abarcar el espacio latinoamericano. La polémica se plantea en torno al significado de las jornadas del 19 y 20 de diciembre: ¿se trató de un cambio en la política burguesa o nació allí el sujeto político que dará a luz la vida nueva?