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El miércoles 16 de noviembre, el gobierno nacional se cargó otro compañero muerto. Cristan Ferreyra de 25 años, militante del Movimiento Campesino de Santiago del Estero – Vía Campesina (MOCASE-VC) fue asesinado a manos de unos sicarios al mando de un empresario. El hecho sucedió en la comunidad de San Antonio, a 60 km de Monte Quemado. También fue herido Darío Godoy, de 26 años. Los testimonios apuntarían a la identificación de Javier y Arturo Juaréz, guardias privados, como los autores materiales del hecho. Estos individuos habrían sido enviados por el empresario santafesino José Ciccioli. Las tierras habitadas por la población santiagueña comenzaron a ser codiciadas por empresarios de distintas zonas del país para cultivar soja. Así, sin importarles que esas tierras estuvieran ocupadas por cientos de familias obreras, han arrasado con topadoras los territorios. El MOCASE-VC viene denunciando y resistiendo tales avances. El juez de Monte Quemado Alejandro Fringes Sarria, ya había sido advertido de la violencia empresarial contra los trabajadores, pero hizo caso omiso y no mandó tomar ningún recaudo.
El asesinato se produjo en una provincia netamente kirchnerista. El gobernador, Gerardo Zamora, pasó de ser un radical K a declararse abiertamente oficialista, para abandonar la UCR. Zamora ya había dado muestras de su persecución a los trabajadores: carga con un asesinato en su provincia y acumuló una denuncia en la OIT por haber tomado duras represalias contra los trabajadores de la salud. Ante esto, el gobierno nacional mantuvo su apoyo a semejante personaje. Sencillamente, porque están hecho de lo mismo y defienden los mismos intereses. Seguramente, lo seguirá apoyando. La responsabilidad política del kirchnerismo en la provincia, por lo tanto, es indudable. Por su parte, los medios oficialistas y opositores relegaron la información a un mínimo de espacio o directamente la ocultaron, lo que muestra una política de clase.
No se trata de un hecho aislado, sino que se enmarca en la sistemática persecución, represión y avasallamiento de terrenos y viviendas, que vienen sufriendo hace años los obreros rurales santiagueños, que disponen, como medio de subsistencia, las tierras en donde habitan. El de Cristian es el cuarto asesinato en dos años. En octubre de 2009 fue asesinado en Tucumán al diaguita Javier Chocobar. En marzo de 2010, falleció en Santiago del Estero Sandra “Ely” Juárez, cuando, ante la aparición de topadoras en el territorio que habitaba sufrió un paro cardíaco. En noviembre de 2010 fue asesinado, en un corte de ruta, Roberto López, perteneciente a la comunidad qom de Formosa. Con Ferreyra, repetimos, ya son cuatro. Todos, con el objetivo de quitarles a estas familias desposeídas medios precarios de subsistencia, ante la falta de trabajo estable o un subsidio al desempleo.
El asesinato de Cristian Ferreyra, al igual que el de Mariano (el año pasado), es un nuevo crimen contra la clase obrera argentina a manos de la burguesía. La causa es la misma: la eliminación de quienes se oponen al avance del capital sobre las condiciones de vida de la clase obrera. En un caso, en defensa de su vivienda y pequeño cultivo. En el otro, de la estabilidad laboral. El gobierno K, el que se jacta de defender los derechos humanos es, en realidad, el que apresa, persigue y mata militantes, y es el que cuenta ahora con un nuevo muerto en su haber.
Ante estos hechos, queremos hacer llegar nuestra solidaridad y acompañamiento a los compañeros y familiares de Cristian Ferreyra y Darío Godoy.
Repudiamos el asesinato del compañero Cristian Ferreyra y exigimos el inmediato esclarecimiento de este nuevo atentado contra la clase obrera de nuestro país.
Exigimos cárcel para los asesinos materiales y políticos, así como la inmediata renuncia del gobernador Zamora.
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