La Argentina endémica – Carolina Fernández

en El Aromo nº 53

influenza-en-argentina-300x350 La salud argentina, se sabe, no se encuentra en su mejor momento. La clase  obrera corre un alto riesgo, víctima de la pobreza, de padecer todo tipo de  enfermedades. Proponemos al lector un viaje por la “Argentina endémica”,  observando de pasó con qué herramientas se cuenta, en términos médicos, para  enfrentarla. Una enfermedad endémica refiere a la prevalencia constante de  enfermedades o agentes infecciosos dentro de un área geográfica o grupo de  población determinado. También puede referirse a la presencia usual de una  determinada enfermedad en dicha área o grupo. La Argentina está clasificada  como área de endemicidad intermedia.

 Cartografía de las endemias

 En la Argentina, para 2006, se calculó que existían entre 3,5 y 4 millones de  portadores del mal de Chagas (muchos más que los afectados por el SIDA) y que unos 300 mil padecían la enfermedad.1 Decimos que se calculó ya que no contamos con estadísticas oficiales. El Chagas es endémico en todo el territorio nacional, desde el norte hasta la provincia de Chubut. Santiago del Estero, Chaco, San Juan, Formosa y La Rioja son cinco de las provincias con mayor índice de infección. En menor medida, el resto de las provincias del norte y centro de nuestro país. Cada año nacen en el país 4 mil bebes infectados con Chagas.2 Su impacto sobre la población argentina es el mayor entre las enfermedades transmitidas por vectores (entre las que se incluyen dengue, malaria, leishmaniasis, fiebre hemorrágica argentina, hanta). Dicha enfermedad es transmitida por las vinchucas infectadas con el parásito Trypanosoma Cruzi. Se transmite, principalmente, debido a un inadecuado estado sanitario de las viviendas.
La Leishmaniasis también se encuentra en las provincias del norte argentino. Es una enfermedad parasitaria que se transmite por la picadura de una mosca del tipo Lutzomia (mosca de arena), que habita en zonas húmedas y templadas y puede causar enfermedad de la piel y sistémica. Las membranas mucosas afectadas en la leishmaniasis cutánea pueden tener un rango amplio de apariencias, con más frecuencia, en forma de úlceras. La enfermedad sistémica, llamada leishmaniosis visceral, puede ocasionar complicaciones mortales. Estos parásitos dañan al sistema inmune disminuyendo el número de células que combaten la enfermedad. Las manifestaciones clínicas son variables, están relacionadas a la cepa infectante, el medio ambiente y a la respuesta inmune del hospedero. La tasa de curación es alta y el tratamiento debe realizarse antes de que se comprometa el sistema inmune. En febrero de 2009 se declaró la emergencia sanitaria en la provincia de Corrientes al corroborarse un brote de leishmaniasis.3 En enero de este año, la subsecretaria de Salud de la Municipalidad de Corrientes, declaró que “el riesgo de que tengamos leishmaniasis en Corrientes es muy grande”.4
El paludismo, conocido como malaria, es una enfermedad parasitaria causada por protozoos del género Plasmodium, transmitida por la picadura de la hembra infectada del mosquito Anópheles (al chupar sangre de personas infectadas recoge los parásitos), que se cría en las márgenes de los ríos, lagunas, arroyos con vegetación y zonas de pantanos. También se conocen casos de transmisión congénita y por transfusión sanguínea o por el uso de agujas contaminadas.5 Existen cuatro especies distintas. La especie P. falciparum, que es la causante de las llamadas “fiebres tercianas malignas”, que constituyen la forma más grave de malaria y muchas veces provoca un desenlace fatal. Las restantes especies son P. Malariae, P. Vivax y P. Ovale, que causan formas de paludismo menos graves, caracterizadas porque los parásitos pueden permanecer en el organismo, en estado latente, durante un largo período de tiempo.
La consecuencia inevitable de una infección de paludismo es la anemia causada por la desnutrición de glóbulos rojos que produce el parásito; es común el aumento de tamaño del bazo (esplenomegalia) y del hígado (hepatomegalia) entre otros. En la Argentina el área palúdica abarca las provincias de Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes y pequeñas áreas en San Juan, San Luis y Córdoba. Actualmente, existen dos focos principales: uno, en el noroeste (Salta y Jujuy) y otro, en el noreste (Misiones). En 1996 se produjo un aumento importante, con 2.020 casos, de los cuales 1.618 se registraron en la provincia de Salta.6
En ediciones anteriores tratamos la enfermedad quizás más conocida actualmente: el dengue.7 Esta es una enfermedad viral transmitida por mosquitos Aedes Aegypti, que al picar producen un importante dolor en las articulaciones y músculos, inflamación de los ganglios y erupción en la piel. Existen cuatro tipos del virus del dengue. La primera vez que una persona es contagiada por cualquiera de estos 4 virus, adquiere el dengue clásico. Nunca volverá a padecer dengue por el mismo virus pero, si la persona vuelve a ser picada por un mosquito portador de uno de los tres restantes virus, puede sufrir, por reacción de anticuerpos que facilitan la entrada y diseminación de este otro virotipo, el “dengue hemorrágico”. No hay un tratamiento específico para la enfermedad, sólo se realiza tratamiento paliativo de los síntomas. La Argentina padeció la peor y más importante Epidemia de Dengue de su historia durante el 2009, cuyo impacto sanitario significó más de 27 mil casos de enfermos confirmados y 6 muertes según cifras oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, aunque según la organización Médicos del Mundo, por lo menos más de 40 mil personas padecieron la enfermedad y hubo más de 10 muertes.8 Este año, el primer caso tuvo lugar en la provincia del Chaco, el pasado 12 de febrero.9
La Fiebre Hemorrágica Argentina es una enfermedad viral aguda grave, denominada “virus Junín”, caracterizada por síndrome febril con alteraciones hematológicas, neurológicas, renales y cardiovasculares, que puede producir la muerte si no es atendida. Es una zoonosis con reservorio animal (el roedor Calomys musculinus) que se transmite por contacto. El área endémica la conforman las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y La Pampa, con una población de riesgo estimada en 5 millones de habitantes. Desde 1997 al 2001 se notificaron un promedio de 164 casos anuales.10
El Hantavirus es una enfermedad infecciosa aguda, habitualmente grave, producida por el virus Hanta. Es una zoonosis que infecta a distintos tipos de roedores (ratas, ratones) y llega al organismo humano a través de las vías respiratorias o por medio de heridas con secreciones del roedor. Causa Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH), pudiendo producir la muerte en menos de una semana. Con zonas de riesgo en el Sur (Neuquén, Río Negro y Chubut), Centro (Buenos Aires, Córdoba, Santa fe y Entre Ríos) y Norte (Salta, Jujuy y Formosa), entre 1997 y 2000 se han notificado 282 casos con una letalidad que varía entre 19% y 32%. Estas zonas muestran condiciones favorables ecológicas para la convivencia y supervivencia de roedores.11 La población más expuesta es la que se encuentra en contacto con los roedores infectados, usualmente los trabajadores rurales. Normalmente estos casos no trascienden, aunque conforman una buena parte de los “accidentes laborales” que contribuyen a que la actividad rural ocupe el segundo puesto en el ranking de tales percances. Usualmente, estos casos sólo repercuten en los medios cuando alcanzan ribetes escandalosos. Por ejemplo, en septiembre de 2002 se confirmó que dos trabajadores hortícolas habían contraído hanta en una localidad cercana a La Plata. En el mismo barrio semirural, cuyo nombre “El peligro” no parece arbitrario, habían detectado en los meses anteriores 6 casos de hanta, 3 de ellos mortales (estos últimos corresponden a una niña de 12 años, su madre y un veterinario que trabajaba en la zona). Recién con la confirmación simultánea del séptimo y octavo caso, la municipalidad de La Plata decide desratizar y desmalezar la zona.12 Esto demuestra que también en lo que a políticas de salud refiere, los trabajadores rurales son los convidados de piedra del negocio agrario.

El Estado endémico

Éstas son sólo algunas de las endemias más relevantes que posee la Argentina. La pregunta que surge entonces es: ¿qué hace el gobierno para responder a ellas? En la Argentina, el Estado ha decidido hace tiempo no invertir en salud y en infraestructura. Pero no sólo se limitó a eso. Asimismo, no garantiza lo más básico en tanto predominan las deficiencias sanitarias: falta de redes cloacales, falta de agua potable; o las insuficiencias urbanas: asentamientos sobre urbanizaciones no programadas cerca de basurales. No hay promoción de la salud ni control de vectores en comunidades vulnerables (como es el caso de dengue, leshmaniasis, malaria). Así como tampoco prevención a través de la implementación de un adecuado tratamiento de los animales infectados (como en los casos de parasitosis intestinales o leshmaniasis, que tienen animales como reservorio), ni adiestramiento de los pobladores acerca de los riesgos de contraer la enfermedad en áreas contaminadas y de las conductas adecuadas para el manejo de vísceras infectadas. A su vez, el Estado se enfrasca en propagandas deficientes y leyes sin reglamentación, como es el caso de la nº 22.360 de “Prevención y lucha contra la enfermedad de Chagas Mazza”, actualmente en vigencia. Este Estado pertenece a un sistema social: el capitalismo. Es él el que nos invita a vivir en una Argentina endémica.

NOTAS
1 Ver, Clarín 08/08/2006 y www.conicet.gov.ar/NOTICIAS/ACTUALIDAD/2004/Julio/nota38.php.
2 Instituto Nacional de Parasitología Fatala Chabén (INP).
3 La subdirectora de Zoonosis y Control de Vectores de la Provincia enumeró 242 casos confirmados de leishmaniasis visceral en perros. Ver www.mdzol.com, 25/02/2009.
4 El litoral, 23/02/2010.
5 El paludismo contraído durante el embarazo puede afectar gravemente al feto y provocar alteraciones congénitas e incluso su muerte.
6 Ver www.msaludjujuy.gov.ar/Infectologia/docs/zoonosis/Paludismo.pdf.
7 Ver Glenda Giardina y Marina Kabat “Aguas que traen ira”, en El Aromo, nº 48, 2009.
8 Ver www.mdm.org.ar/template.php?file=prensa/2010/01/10-01-12_mcm_combate_dengue.html.
9 Infobae, 13/02/2010.
10 Ver www.cba.gov.ar/vercanal.jsp?idCanal=47399.
11 Ídem.
12 La Nación, 07/08/2002.

 

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